En la primera lectura realizada, a saber, “ Argumento” en Compendio de Argumentación, Lógica y Retórica, se analizó algunas de las diferentes definiciones que han determinado a dicho concepto, entre las que se destacó como común denominador: el dar razones a favor de alguna tesis, creencia u opinión.
Si bien algunas propuestas se mantenían a favor de el discurso o disputa entre dos o más dialogantes, ser el resultado de un proceso mental, expresarse por medio del discurso, basarse en el análisis lingüístico, etc.; ha provocado que en la investigación, cada integrante describa y presente, ante el seminario, su propia postura al respecto, como también, dar un ejemplo de algún argumento propio ya que al discutir las diferentes propuestas para tal concepto, nos hemos visto en la necesidad de presentar no sólo nuestra definición sino un ejemplo que muestre cómo lo vislumbramos y sirva además de práctica para los participantes.
Suponemos que existe un fuerte problema en tanto que se habla de argumentación y es que, en la vida académica se escuchan a menudo frases como: “dame un buen argumento”, “tú no estás argumentado nada”, “ese argumento no es válido” y así la lista puede seguir indefinidamente, pero para poder hablar de argumentación y al mismo tiempo poder dar un juicio a favor en contra de los diferentes argumentos que escuchamos en la universidad, en primer instancia, y en nuestra vida cotidiana es necesario comprender de qué es lo que hablamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario